"-Entonces, pregunto, ¿por qué te has unido a nosotros?
+Si dijera que a causa tuya, ¿lo creerías?
-Te creo, por qué no. A los hombres les gusta encontrarse con sus antiguas amantes, les gusta revivir los recuerdos. Les gusta imaginarse que los antiguos arrebatos amorosos les dan algo así como un derecho perpetuo de propiedad sobre la mujer. Tal cosa influye positivamente sobre su estado de ánimo. No eres una excepción. Pese a todo.
+Pese a todo. Tienes razón. Verte influye maravillosamente sobre mi estado de ánimo. En otras palabras, me alegro de verte.
-¿Y eso es todo? Bueno, digamos que yo también me alegro. Alegrados ya, te deseo buenas noches. Me voy, como ves, a dormir. Antes de ello tengo intenciones de lavarme, y para esta actividad tengo la costumbre de desnudarme. Así que vete, para concederme al menos la cortesía de un mínimo de discreción.
+Oye...
-¿Qué pensabas? ¿Que íbamos a charlotear alegremente, que íbamos a recordar viejos tiempos? ¿Que quizá después de terminar con la charla nos íbamos a ir juntos al carro e íbamos a hacer el amor, así, para reavivar los recuerdos? ¿Qué? Estos cuatro años han hecho lo suyo. Ya se me ha pasado y única y exclusivamente por ello no te escupí a los ojos cuando te vi hoy. Pero no te dejes engañar por mi cortesía. Nos hemos encontrado, qué se le va a hacer. No vamos a dar un espectáculo ante todos estos. Vamos a mantener el tipo. Fingiremos ser buenos conocidos. Pero no cometas un error. Entre tú y yo no hay ya nada. Nada, ¿entiendes? Y alégrate porque esto significa que he rechazado ciertos proyectos que todavía no hace mucho tenía con respecto a ti. Pero no significa que te haya perdonado. No te perdonaré. Nunca."
"Los diablos sabrán a quién insultas con esa comparación, a él o a mí, pero no nos compares."
"Los principios se pueden romper, el miedo se puede vencer."
"-Cuando estábamos colgados del puente, me pediste algo. Cumpliré tu deseo. Pese a todo.
+Demasiado tarde. Ya no estamos colgados. Ya he dejado de necesitarlo. Pese a todo."
"Lamentó sus palabras. Lamentó el sentimiento que ella le producía."
"Está tan escrito en vuestros rostros que no tengo ni siquiera que intentar leer vuestros pensamientos. Estáis hechos el uno para el otro."
"¿Sabes? Una petición se puede rechazar, pero una bola de rayos no."
"Lo que sientes es tan solo la proyección de sus emociones, del interés que muestra en ti."
"Tengo tanto derecho a rechazar como tú a pedir, y dado que estos nuestros derechos se sostienen el uno al otro, volvamos al punto de partida, y tal punto es este: ella está ahora conmigo. Tú te has declarado, es tu derecho. ¿Dijo que lo iba a pensar? Su derecho. ¿Tienes la impresión de que yo le dificulto tomar una decisión? ¿Que duda? ¿Que yo soy la causa de esa duda? Esto es ya mi derecho. Si duda, entonces seguramente tenga razón para ello. Seguramente entonces le dé yo algo."
"Bueno, venga, comencemos. Este silencio tan largo y lleno de dramatismo es demasiado banal para mí. Vamos a arreglar esto. Levántate de la cama y no mires al techo con ese gesto de ofendido. La situación ya es bastante tonta y no hay por qué hacerla más tonta todavía. Levántate, te digo."
"-Has prometido responder a mis preguntas. A preguntas que incluso no tengo ni que plantear. Falta una, la más importante. La que nunca te he planteado. La que tenía miedo de plantear. Respóndela.
+No puedo.
-No te creo. Te conozco demasiado bien.
+No se me puede conocer bien.
-Responde a mi pregunta.
+Te respondo: no sé. Pero ¿qué respuesta es esa?"
"Ese castillo de hielo no existe. Es un símbolo. Y nuestros trineos persiguen un sueño inalcanzable. Porque yo anhelo el calor."
"Mentira y verdad. ¿Qué es la verdad? ¿La negación de la mentira? ¿O la afirmación de un hecho? Y si el hecho es una mentira, ¿qué es entonces la verdad? ¿Quién está lleno de sentimientos que le arrastran y quién es la cobertura vacía de un frío cráneo?"
"Nunca se tiene una segunda oportunidad de causar una primera impresión."
"-¿Qué te sugiere el mar?
+Inquietud.
-Interesante. Y pareces tan tranquilo y con tanto dominio de ti mismo...
+No he dicho que esté inquieto. Has preguntado por lo que me sugería.
-Lo que te sugiere es una imagen de tu espíritu. Algo sé sobre ello, soy poetisa.
+¿Y a ti, qué te sugiere el mar?
-Eterno movimiento. Cambio. Y misterio, secretos, algo que no soy capaz de abarcar, que podría describir de mil formas en mil versos sin alcanzar jamás su corazón, su verdadero ser. Sí, creo que eso.
+Entonces, eso que sientes es inquietud. Y pareces tan tranquila y llena de autodominio...
-Ni soy tranquila ni tengo dominio de mí misma."
"Yo te prevengo contra un posible error y tú ya lo has cometido."
"Eres sensible, y justamente esa sensibilidad es la que te hace tener miedo."
"La seguridad de que no bastaría un pequeño sacrificio, de que haría falta sacrificar todo y no se sabe siquiera si eso sería suficiente."
"Ahora sé que un pequeño sacrificio es muchísimo."
"Me da mucha vergüenza. Me avergüenzo de lo que siento, que es como una maldita anemia, como un resfriado, como el asma... Siempre pensé que sería un hermoso y elevado estado del alma, noble y orgulloso, incluso si producía la infelicidad. ¿Acaso no he escrito tantos romances sobre algo así? Y resulta que esto es orgánico, terrible y absolutamente orgánico. Así se siente alguien que está enfermo, que ha bebido veneno. Porque del mismo modo que alguien que haya bebido veneno se está dispuesto a todo a cambio del antídoto. A todo. Incluso a la humillación. Sí. Me siento humillada, humillada porque te lo he confesado todo, olvidándome de la dignidad, que obliga a sufrir en silencio. Porque con mi confesión te he metido en problemas. Me siento humillada por causarte problemas. Pero no puedo hacer otra cosa. Carezco de fuerzas."
"Sabía que pocas personas creerían la historia que contaba el romance, pero no se preocupó por ello. Sabía que los romances no se escriben para que se crea en ellos, sino para emocionar. Algunos años después, podría haber cambiado el contenido del romance, haber escrito sobre lo que sucedió en realidad. No lo hizo. La verdadera historia no hubiera emocionado a nadie. ¿Quién querría escuchar que se separaron y no se volvieron a ver nunca más, ni una sola vez?"
"Nadie escapa a su destino."
"Se puede... Se debe alguna vez renunciar hasta a las cosas más extraordinarias."
"Después de nuestro invierno no volverá la primavera."
"Lo que más me ha faltado ha sido tu silencio."
"-Si te he herido, bésame y vete.
+Si te beso, no me iré.
-Contaba con ello."
"-¿Te herí?
+Un poco.
-¿Comenzará de nuevo?
+Nunca se terminó."
"¿Qué vamos a obtener de hacernos daño mutuamente?"