“Y luego, de repente, un día, todo cambió. Qué curioso, reflexionó a posteriori, cómo la vida podía alterarse en un instante, cómo en tal minuto las cosas eran de cierto modo y al siguiente sencillamente… no.”
“-Tiene que conocer a mi hermano.
+¿El vizconde?
-Bien, podría disfrutar también de la compañía de Gregory, pero como ya le he dicho, solo tiene trece años y es probable que le ponga una rana en la silla.
+¿Y el vizconde?
-No es probable que le ponga una rana en la silla.”
“-Permítame evitar que cometa un grave error, señorita.
+Perdón, ¿cómo ha dicho?
-Creo que estaba a punto de decir algo que no tardaría en lamentar.
+No. Creo que no tenía previsto lamentar nada.”
“Si él podía ser directo, pues adelante, ella también.”
“-¡Santo cielo!, ¿no habrá sido eso un cumplido? Podría morirme de la impresión.
+Si quiere considerarlo un cumplido, le dejo hacerlo. No hay muchas probabilidades de que reciba más.
-Me hiere, señorita.
+¿Quiere eso decir que su piel no es tan resistente como sus botas?”
“Conocer a alguien no es un requisito esencial para odiar.”
“-Pero también creo que comete un grave error al pensar que podrá controlarme a mí.
+No intento controlarle, lord. Solo intento mantenerle alejado de mi hermana.
-Lo cual demuestra, señorita, lo poco que sabe de los hombres. Al menos de la variedad mujeriega y vividora. Hay poco que nos deleite más que un desafío. Y usted me ha retado al más delicioso de los desafíos.”
“-El sarcasmo no le sienta nada bien, señorita.
+A usted nada le sienta bien, lord.”
“Durante un momento de dicha lo había olvidado todo. No existía otra cosa que la experiencia exquisita de sentirse acariciada y querida; no, necesitada. Había sido algo de veras embriagador. Casi tanto como para que una dama olvidara que el hombre que la estaba besando era un canalla indigno.”
“-Pues aún tendré peor opinión de usted por recurrir a tretas de este tipo.
+¿No la tiene ya?
-Ya le digo, no creo que mi opinión de usted pueda hundirse mucho más.
+¡Oh! Pensaba que su comportamiento iba a ser impecable.
-No cuenta si no hay nadie cerca que pueda oírme, ¿no cree?
+Yo puedo oírla.
-Usted sí que no cuenta, de eso tengo la certeza.
+Y yo que pensaba que era el único que contaba.”
“Los hombres son criaturas con espíritu de contradicción, sus cabezas y sus corazones nunca guardan concordancia. Y como bien saben todas las mujeres, sus actos normalmente están regidos por otro aspecto completamente diferente.”
“Y luego estaba ella. La pesadilla de su existencia. Y el objeto de sus deseos. Todo al mismo tiempo.”
“-Debes de pensar que soy una tonta.
+Una tonta, nunca. Ni siquiera cuando pensaba que eras la criatura femenina más insufrible del planeta, tenía dudas acerca de tu inteligencia.”
“La trataría bien. Trataría bien a cualquier mujer. Y ese era el problema.”
“-Encima te diviertes conmigo.
+No, me gustaría divertirme contigo. Hay ciertas diferencias.”
“Y en aquel momento, supo que le amaba. Con cada pensamiento, con cada emoción, cada parte de su ser, le amaba.”
“Las intuiciones a menudo son las impresiones más acertadas.”
“Era infantil, lo sabía, pero todo el mundo tenía derecho a emociones infantiles de vez en cuando, ¿o no?”
“-¿Por qué te fuiste anoche?
+Es complicado.
-Soy una mujer inteligente. Por lo general soy capaz de entender conceptos complejos.”
“-No sé cómo contarte esto sin que suene ridículo.
+A veces lo más fácil es decirlo y ya está.”