"-Te acostumbrarás, al final ni repararás en él.
+¿Y cómo, si lo tendré siempre a la vista?
-Por eso, por eso mismo dejarás de verlo."
"En primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con otros dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir dónde. Pensaba que él y ella eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos."
"Vivían la lenta e invisible compenetración de sus respectivos universos, eran como dos astros que gravitasen alrededor del mismo eje en órbitas cada vez más próximas y cuyo destino era colisionar en algún punto del espacio y el tiempo."
"Había aprendido a respetar el abismo que se había excavado alrededor. Años atrás quiso saltarlo y se había despeñado. Ahora se conformaba con sentarse en el borde y dejar colgar las piernas."
"Al levantarse hacía un rato de la mesa había superado el invisible límite más allá del cual las cosas ocurren por sí solas."
"Sobre sus cabezas flotaba una gran burbuja llena de cosas que tendrían que decirse y los dos miraban al suelo para no verla."
"Los primeros contactos son siempre los mismos, como las aperturas del ajedrez. No es preciso inventar nada, porque ambos buscan lo mismo. Después el juego sigue su propio derrotero y es entonces cuando se necesita estrategia."
"Un arranque en frío, instantáneo y brutal como todos los comienzos."
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