"A veces hay que parar para saber que todo depende de cómo lo mires, para entender que la despedida no es siempre algo malo. A veces hay que parar para entender que llegará algo o alguien que te hará cambiar de perspectiva."
"La gente va y viene, no todo el mundo decide quedarse. A veces eres tú quien decide que no es tu sitio, que tienes que marchar para poder volar alto y eso no es malo. Irte no te hace cobarde, a veces te hace valiente aceptar que no te hace ningún bien quedarte. Los cimientos aguantan aunque tu mente pida una pausa. A veces decides llorar, te rompes y te recompones. Eres fuerte y lo sabes, tambalearse no es más que un momento porque, aunque a veces parezca eterno, acaba siendo efímero. Y sí, el día que menos lo esperas hay personas que llegan para quedarse. Vienen a remover todo para ponerlo patas arriba y hacerte disfrutar la vida con su compañía. Y, para qué mentirnos, también llega ese alguien a decirte que esas mariposas que sentías en el estómago las va a calmar para que puedas dormir sobre su pecho sin miedo a la tormenta. Y lo hace. Y, joder, ahí sabes que son con ellas con las que quieres compartir todo. Recuerda: llora, pero no olvides reír. Ríe hasta que llores."
"Seguro que parece ilógico que las despedidas estén lo primero porque, para que alguien se vaya, primero tiene que llegar. Hay gente que llega sin avisar, eso seguro que ya lo sabes, pero para dejares entrar tienes que tener espacio en tu vida para que se queden. Confío en las despedidas primero, en una página en blanco para comenzar una nueva historia. Aunque algunas cuesten más que otras."
"A veces ocurre sin más. No hay nada que te diga el motivo, no hay explicación para el vacío que te deja en el pecho y el silencio se apodera de todo. A veces una despedida es la respuesta que, sin saberlo, necesitabas para encontrar la calma. A veces no hay marcha atrás y ni siquiera tuviste la oportunidad de despedirte."
"Me dispongo a escribir ahora, en este preciso momento en el que empieza a invadirme este sentimiento que únicamente logro describir como luto. Supongo que es lo más cercano a definir lo que estoy sintiendo. Acabo de vivir una despedida que no pensé que llegaría, ni siquiera hemos tenido que decir ni una palabra. Supongo que por eso mismo se apodera de mí esta sensación de vacío. Esta marcha está doliendo y ni siquiera sé en qué momento se terminará el dolor que está causando sin saber cuándo empezó a herir. No guardo recuerdos de cuándo comenzó todo esto. Sí, no sé cuándo comencé a no saber de ti, en qué momento comenzamos a distanciarnos de esta confianza que teníamos construida. ¿La recuerdas o ya la has olvidado? Yo no recuerdo que la cuidáramos de la forma que se merecía, creo que le corresponde más que una pequeña disculpa. Al fin y al cabo, le debemos todo el tiempo que hemos compartido gracias a ella. Supongo que con este momento debo de interpretar un hasta luego indefinido y sin perspectiva de cambio futuro. Supongo que, para dejar de maquillarlo, debo aceptar que se trata de un adiós. Únicamente nos quedarán recuerdos de los momentos que hemos vivido y comenzar a asumir que no van a haber más."
"Te di mi chaleco antibalas porque me prometiste que contigo nunca me haría falta, que contigo estaría a salvo y no sabría lo que es un arma. Y ahora, a pecho descubierto, siento cada herida que supura por tu partida."
"A veces lloro pensando en cómo algo tan grande terminó siendo aire."
"Reconozco que me estoy olvidando de ti, que tu voz ya no recuerdo cómo suena y que tus silencios ya no son para nada vacíos en mi vida. Reconozco que has dejado de formar parte de este caos tan organizado. Es extraño porque aún me dueles, todavía me duele pero ya no es ese dolor en el pecho que decía susurrando 'vuelve' por si lo escuchabas. Dueles, pero no eres más que la herida que ha decidido cicatrizar. Dueles pero no por esperar que vuelvas, sino porque estoy esperando el adiós que nunca me dijiste. No espero que me devuelvas todo lo que te llevaste al irte, no quiero que lo hagas: puedes quedártelo que ya he aprendido a reconstruirme sola. Quédate todo lo que te di, lo que te regalé y los sueños que construimos en alguna estúpida conversación del café de las cinco o de un desvelo a las tres de la mañana. Eres aire, y qué razón tenía. Aire fresco que ayuda a respirar de nuevo, pero te convertiste en temporal antes de desaparecer. Tal vez te echo de menos y por eso te escribo, tal vez no lo hago y por eso te estoy olvidando mientras sonrío escribiendo estas palabras que serán las últimas que lleven tu nombre escondido."
"Creo firmemente que todas las personas tienen una función que cumplir en la vida del resto. Grito sin miedo a equivocarme que a ti te puedo llamar error y tú a mí comodín. No me mires y me preguntes el motivo, no tenemos por qué engañarnos. Estoy segura que si tuvieras que clasificarme de alguna forma sería así, como esa carta que coges cuando estás a punto de perder la partida. Y es que eso es todo lo que fui para ti, ¿verdad? Esa persona a la que correr cada vez que necesitabas refugio y que nunca te diría que no, cuando necesitabas correr porque la vida empezaba a parecer demasiado complicada. Esa parada de tren en la que dudas si bajar porque te sientes perdido. Supongo que buscabas el inicio de uno de esos famosos caminos que te llevarían a Roma, aunque ni siquiera te gusten sus calles. Te confirmo lo que no te atreves a decir: la verdad es que quieres huir de ti. No me equivoco, ¿cierto? Aunque no sé ni para qué pregunto, estoy segura que no sabrás en lo que estoy escribiendo ahora mismo pensando en tu nombre y en la historia que no tuvimos. Suena a verdadera ironía que me sintiera perdida cada vez que venías para encontrarte."
"Todo se me pasa cuando recuerdo las conversaciones a las cuatro de la mañana donde me confesabas que no sabías nada, que ni siquiera sabías qué sentías por ella. Dudo mucho que leas estos textos, está más que claro que recordar no es tu punto fuerte. Olvidar es tu especialidad."
"Tal vez, un día de estos, nos crucemos por la calle y sonría recordando que la mejor parte de todas fue esquivarte."
"Por suerte, ya te fuiste definitivamente y no has vuelto a mirar atrás. Lo sabíamos. Estaba escrito desde el principio que no iba a salir bien, que no íbamos a ser de esa clase de historias que comienzas con un tropiezo y acaban con un final feliz de cuento. No era para nosotros. Esto no va sobre ti ni cómo has hecho para desaparecer sin ni siquiera despedirte, todo esto va sobre mí. Sobre cómo me fui creyendo todo y deseé que fuera verdad, sobre cómo hablaba a mis amigas sobre ti y me autoconvencía de que no eras tan cabrón como me decían, sobre cómo te vi jugar conmigo y te dejé escribir las normas. No fuimos historias tan paralelas como pensaste, simplemente buscamos lo que anhelábamos de quien queremos en la persona más cercana. Solamente fuiste esa escapatoria para quien desea olvidar y yo fui ese desvío que dudabas si tomar. Nunca fuimos tú y yo porque no éramos esa historia de amor que fuéramos a contar, solo fuimos dos personas buscando el camino correcto pero haciendo daño sin quererlo."
"A pesar de tus idas y venidas y de las veces que me dijeron que no eras para mí, hubo un tiempo en el que algo dentro de mí deseaba que sí fueras tú. Deseaba que en cada maldito rincón al que dirigía la mirada estuvieras ahí."
"Elvira Sastre dice que ya no quiere ser recuerdo pero yo sí, yo lo deseo con todas mis fuerzas. Yo quiero ser todo aquello que recuerdes cuando te pongas a pensar en todo lo que has perdido. Quiero que tú seas en todo lo que piense cuando recuerde que me merezco algo mejor."
"No creo que lo sepas, ni siquiera sé si te acordarás de mí, pero todavía me preguntan si sé algo sobre ti. Se preguntan cómo terminó esa historia tan difusa que nunca tuvimos. A veces respondo que no tengo ni idea de cómo te va la vida, por alguna razón les alegra y debo confesar que a mí también. Coinciden en que no eras para mí, en que soy mucho más que un segundo o tercer plato. ¿Sabes? Tienen razón. Yo no valgo tan poco como me quisiste hacer creer y tú no valías tanto la pena."
"No fuimos nada pero fuimos más que todo."
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