domingo, 30 de julio de 2017

Tengo un secreto. El diario de Meri

"Te tenía abandonado. Hacía varias semanas que quería sentarme delante del ordenador y contarte lo que sentía. Pero unas veces por falta de tiempo, otras por falta de compromiso, me terminaba rindiendo y dejaba pasar la ocasión. Pero hoy no. Hoy he decidido continuar hablándote de mí. De lo que siento. De ese cosquilleo que invade mi estómago cada vez que tengo algo que contarte. Me apetecía teclear mis pensamientos como hacía antes. Escribir desahoga, te da valor. Al menos a mí, que sigo siendo una tonta introvertida y me cuesta expresarme."

"Pero ¿quién no se guarda algo para sí mismo? Siempre existen secretos. Siempre. Todos tenemos algo que ocultar."

"El amor es tan complicado. En unos meses puedes pasar por todos los estados inimaginables. Puedes querer a alguien y no ser correspondido. O justo lo contrario. En ambos casos hay dolor. Se pasa mal. Esa persona, la otra, no siente lo mismo que tú, en cualquiera de los dos sentidos del camino. Y sin embargo, está ahí. Existe. La ves, hablas con ella. Aguantando ese dolor interno por el rechazo o sintiéndose culpable por no querer de la misma forma. Solo el tiempo cura ese mal. Y, a veces, ni siquiera el tiempo es antídoto y el dolor dura para siempre. Pero ¿y cuándo el amor es correspondido? Cuando el amor es correspondido, todavía es más complicado. Y duele igual o más. Aparecen los celos, las tentaciones, los malos entendidos..., las dudas. ¿Seguirá sintiendo lo mismo? Y yo, ¿siento lo mismo que el primer día? Cuando las dudas se apoderan de ti, el amor que era correspondido se transforma en preguntas. Decenas de preguntas que quizá no tengan respuesta. Ni los besos saben igual de un mes para otro. Sin embargo, y a pesar de todo, las ganas por querer persisten. Aunque solo vivas de los recuerdos. De esos recuerdos que serán eternos hasta que vengan otros recuerdos que los sustituyan. Me está pasando a mí, pero no soy ni seré la única."

"Empezamos de nuevo. Vuelta a la rutina. Quería dejarlo todo zanjado antes de regresar a las clases, pero fue imposible. No me atreví. No fui capaz de decirle que ya no era como antes. Que la seguía queriendo, pero no de la forma en la que se quiere a alguien a quien amas con los cinco sentidos. ¿Por qué era tan cobarde?"

"Cuando sentí sus labios en los míos confirmé una vez más lo que ya sabía. El amor, ese amor de hormigueo en el estómago y tembleque de rodillas, se había esfumado. Ya no estaba ahí. ¿De quién era la culpa? ¿De ella? ¿Mía? Posiblemente, de ninguna de las dos. Son cosas que pasan a diario. Cosas que ocurren a muchas personas. Sientes y dejas de sentir. Ya está, sin más explicaciones. Y es que nadie controla lo que su corazón decide."

"Novia. Seguíamos siendo novias. Nadie había dicho hasta ese momento lo contrario. Ni había indicios ni pistas de que fuera a ser diferente."

"Ahora tenerla tan cerca no parecía lo más conveniente. No iba a ser sencillo verla tanto, a todas horas, sin explicarle lo que sucedía. Aunque si se lo contaba sería peor. Me sentía mal, pero tenía que decirle lo que sentía."

"-Me alegro de verte tan contenta.
+¿Cómo no iba a estarlo? ¡Es un sueño hecho realidad!
Que yo convertiría en pesadilla si le hablaba de mis sentimientos hacia ella. De ese cambio que había experimentado en las últimas semanas."

"Por ese motivo, tenía miedo de revelarle la verdad. ¿Y si recaía? Nunca me lo perdonaría. Las sensaciones hacia ella eran diferentes, pero le seguía teniendo un gran cariño. Pero era un cariño diferente; mi amor había cambiado. La vida te lleva por caminos insospechados."

"Lo de esos dos parece la historia interminable."

"Sinceramente, me daba lo mismo lo que pensaran. Tenía otras cosas más importantes de las que preocuparme."

"Sonreían felices. Los dos seguían formando esa pareja perfecta que da la impresión de que será para siempre."

"Me encantaba verles tan felices. No lo habían pasado nada bien y que continuaran juntos tras los innumerables giros del destino era la prueba de que se querían mucho. Se querían de verdad. En cierta manera, sentía un poquito de envidia. Yo había tenido algo parecido con ella hasta hacía unas semanas y no había sabido conservarlo. Me daba rabia y sentía algo de impotencia. Ella no se merecía a alguien como yo, sino a alguien mucho mejor."

"Quizá si le decía lo que pasaba podría desahogarme y ver las cosas de otra manera."

"Viene bien desconectar de vez en cuando de tu realidad diaria. Esa realidad que poco a poco me había ido consumiendo por los acontecimientos vividos últimamente y que, sin duda, me habían afectado en lo personal. No estaba demasiado bien. A pesar de que nadie se había dado cuenta."

"Ella no podía imaginar lo que pasaba por mi cabeza y mucho menos lo que estaba dejando de sentir mi corazón."

"Y es que aquellos días alejados de ella me habían permitido averiguar que el amor se puede apagar cuando menos te lo esperas."

"Cuando la cabeza está ocupada en otros asuntos, es muy difícil concentrarse en otros asuntos. Especialmente, en exámenes."

"-No ha sido un año fácil para mí. Demasiados cambios.
+A veces, las cosas no salen como uno pretende que salgan. Aunque siempre se presenta una segunda oportunidad para todo."

"Las cosas nunca son fáciles. La vida es de todo menos sencilla y, en lo referente al amor, es como hacer un cubo Rubik con los ojos cerrados."

"Me da pena que las cosas entre ellos no salieran bien sin tan siquiera intentarlo. Los dos saben que sienten algo por el otro, pero al mismo tiempo se encuentran confusos y distantes. Quizá su problema es que no se atreven a dar ese paso adelante. Subir ese último escalón."

"Hiciera lo que hiciera, eligiera el camino que eligiera, terminaría mal."

"Sin embargo, la sensación de no estar haciendo las cosas bien podía conmigo. ¿Por qué mis sentimientos habían cambiado? ¿Por qué tarde o temprano tendría que hacerle daño a la persona que más me había aportado en mi vida?"

"Me siento como si estuviera incubando un virus y fuera consciente de que en cualquier instante se expandirá por el interior de mi corazón. El problema está en si me quiero curar. En si quiero ese antídoto antes de enfermar de verdad. Porque una vez que consiga sujetarme no lograré deshacerme de él. Así es el amor. Te engancha y te suelta a su antojo. ¿Tengo opción de elegir? Posiblemente, no. No manda la razón. No seleccionas tú. Es tanto el poder de ese virus que, si te atrapa, no te suelta. Solo queda luchar contra él. Poner remedio. Mostrarte firme y ahuyentar la debilidad. Si eres débil, si te dejas llevar, habrás caído en la red. No sé si estoy en condiciones de enamorarme de otra persona. No creo que tenga derecho a que se me iluminen los ojos mirando otros ojos. Entonces, ¿es una prueba? ¿Una lección de fortaleza? ¿Un cambio de dirección en mi vida? No estoy segura. Solo sé que deseaba ese beso. Cuando se acercó a mi boca, cuando respiré su respiración, cuando escuché latir a toda prisa su corazón, quise probar sus labios. Y ella, ¿me quería besar? No sé si está jugando. Si solo soy un reto. Una diversión para alguien que puede divertirse con quien quiera. Esa es la impresión que me da. Aunque diga que sueña conmigo, que tengo los ojos bonitos, que piensa en mí... No me lo creo. No creo que una chica así pueda estar interesada en alguien como yo. ¿Es posible que me esté enamorando? Me siento culpable por estar divagando sobre una nueva aventura. Sobre todo, sin haber cerrado la anterior. Me siento mal por no serle clara. Por no cerrar los ojos y verla abrazada a mí. Por no escuchar fuegos artificiales al rozar sus labios. Estoy mal por no quererla como antes. No sé qué debo hacer. No es fácil tomar decisiones. Decisiones tan importantes como para determinar con quién quieres soñar por las noches. Decisiones de las que dependerá dónde das un beso o si tus caricias van más allá de la piel. Decisiones que marcarán mi vida y para las que no sé si estoy preparada."

"Dicen que en las parejas el amor desaparece tarde o temprano. Que no es para siempre. Lo que queda y permite seguir adelante son otras cosas: cariño, respeto, recuerdos, confianza... Tal vez, a mí el amor se me había ido antes de tiempo, pero todo lo demás lo tenía. ¿Era suficiente?"

"No sabía si lo hacía para divertirse o porque realmente le gustaba. Cuando lo pensaba bien, deducía que era más bien por lo primero."

"Esa noche de septiembre me sentía la peor persona del mundo. No había sabido hacer las cosas bien. Ni con una, ni con otra. Y los gritos que di me desahogaron al principio, pero luego fueron gritos de desesperación. De culpabilidad."

"-Uno no puede forzarse a sentir lo que no siente.
+Él cree que le haré mucho daño si la dejo y que no encontraré a alguien mejor que ella.
-Es una chica estupenda. Ya sabes lo que pienso de ella y lo que me gusta veros juntas. Pero si ya no estás enamorada, por el motivo que sea, no puedes darle esperanzas ni alargar mucho la relación."
"Aquella situación se estaba alargando demasiado. Estaba engañando a una persona increíble y me estaba engañando a mí misma."

"No encontraba las palabras para decirle que ya no la amaba. Que mis sentimientos hacia ella habían desaparecido. No quería ser cruel, más cruel de lo que significaba ya aquella situación agónica."

"Descargó una explosión incontrolable de lágrimas. Me acerqué más a ella y la abracé. Sin embargo, eso hizo que llorara aún con más fuerza."

"-Eres una chica increíble.
+Pero estás rompiendo conmigo. ¿No?
Se me hizo un gran nudo en la garganta cuando escuché aquellas palabras salir de su boca. El dolor que sintió al pronunciarlas también me llegó a mí. Era muy difícil mantenerse firme en ese momento. Tan difícil que no lo conseguí. Y también me puse a llorar.
-Sí.
Fue lo único que pude responderle. Un escueto y doloroso sí. La vi mover la cabeza negativamente, empapada en lágrimas, y me vinieron a la mente decenas de recuerdos con ella. Habían sido los meses más intensos de mi vida. Mi primera novia, mi primera relación... Mi primera historia de amor.
+No me dejes, por favor. Haré lo que quieras. Puedo cambiar si algo te molesta.
-No tienes que cambiar.
+Algo tengo que cambiar para que me quieras. Esto no puede acabar así.
-Cariño, no es por tu culpa."

"No paraba de llorar. Puedo asegurar que aquel fue el peor momento de mi vida."

"Lloraba mientras caminaba. Lloré cuando llegué a casa y lloré durante todo el día."

"Yo también me había quedado sin lágrimas. Sentía una punzada con cada palabra que leía y me culpé de lo que estaba sucediendo. Me dolía haber llegado a aquella situación. ¿Me había precipitado? No, estaba segura de que aquella historia tenía que acabar. Mis sentimientos ya no eran los mismos. Me convencí de que era lógico que ambas sufriéramos y que era cuestión de tiempo que nuestra relación se estabilizara. Tal vez, hasta podríamos llegar a ser amigas pronto."

"¡Cómo olvidarlo! Fue el desencadenante definitivo de lo que vino después. El último motivo por el que me decidí a hablar. Además, ese beso significó mucho más."

"-¿Nuestro beso tuvo algo que ver?
+Ha sido la última gota. La que ha hecho que el vaso rebose. Me sentí muy mal cuando te besé. No porque no me gustara el beso..., pero estaba engañándola. No era justo para ella.
-En ese caso, me alegro de que hayas tomado la decisión correcta.
+No sé si ha sido la correcta. Ni si lo he hecho de la mejor manera.
-El tiempo te dará la razón.
+Ya veremos. Ahora mismo no estoy bien.
-¿Cómo ibas a estarlo? Acabas de romper con tu novia. Si estuvieras bien significaría que no te importaba. Y tú no eres esa clase de persona a la que no le importan los demás. Especialmente, la gente que tienes cerca. Eres una buena chica.
+Gracias. No me considero tan buena. Y menos después de lo de hoy
-Sabes que lo eres. Una gran persona."

"Ya lo dice el refrán: ojos que no ven, corazón que no siente."

"La herida estaba abierta todavía de par en par."

"Solo esperaba que algún día pudiera volver a hablar con ella normalmente, sin dolor."

"-Al principio es más jodido. Pero luego te das cuenta de que eso que tenías dentro y que parecía que nunca se marcharía ha terminado por irse para siempre.
Hablaba desde la experiencia, con cierta frialdad. Como si fuera una ley universal lo que decía."

"-¿Qué pasó? ¿Por qué no funcionó?
+Porque no tenía que funcionar."

"La vida te puede cambiar en un minuto..."

"-Le has roto el corazón.
Y él se estaba encargando de que no lo olvidara. La verdad es que la insistencia de mi amigo me molestaba. Me daba rabia que me lo repitiera una y otra vez y que no tuviera en cuenta mis sentimientos."

"No era quién para juzgarme o para acusarme de haber roto con ella, por muy amigo que se hubiera hecho de ella."

"Se lo había contado. No quería que se enterara. No quería que supiera que lo que sentía por ella se había esfumado. Pero mi amigo se había metido más de la cuenta en donde no le llamaban."

"Yo tampoco me encontraba bien. Trataba de ser fuerte, de mostrarme firme y entera. En cambio, por dentro sufría como ella. Verla así me dolía de verdad."

"-Entonces, ¿por qué has dejado de quererme?
+No lo sé.
-Seguro que sí lo sabes.
+Te prometo que no. No sé qué me ha pasado."

"No había un motivo exacto, ni un detalle concreto, que hubiera cambiado mis sentimientos."

"Me sentía impotente por no poder hacerla sentir mejor. Por ser el problema y no la solución."

"¿Realmente conocemos a las personas como creemos? ¿Es posible que alguien cambie tanto de un día para otro como para acabar no reconociéndole? Después de mis últimas experiencias tengo que decir que sí, que es posible. Es muy duro, y si, además, es alguien a quien queremos, duele más. A lo mejor, lo que sucede es que nos colocamos una venda en los ojos y no nos damos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor. ¿No dicen que el amor es ciego? Tal vez los ciegos somos nosotros y le echamos la culpa al amor. Lo adecuado sería de vez en cuando revisarnos la vista y así tratar de evitar futuros sobresaltos. Y es que estoy muy confusa en estos momentos. No entiendo por qué ha pasado todo esto. ¿Y si es culpa mía? ¿Y si ese cambio lo provoqué yo? No lo sé; lo único que sé es que ella no era así. Esa no es la chica que me enamoró. La que me hizo comprender que era capaz de sentir más allá de la piel, de los complejos, de los clichés sociales y de las teorías que no le importan a nadie. Ella logró que confiar en mí no fuera una lejana fantasía, sino una valiente realidad. Puso la primera piedra en la estatua de sentimientos en la que me he transformado y con la que empiezo a sentirme un poco mejor. ¿Es verdad que se fue? ¿O solo era un disfraz? Cuando piensas en alguien, lo puedes hacer de dos formas: sumando los recuerdos que te dejó hasta ese día o quedándote con la última visión que has tenido de él o ella. ¿Cuál es más real? Probablemente, la primera. Sin embargo, es más habitual caer en la segunda. Al menos, a corto plazo. Tendemos a quedarnos con la última imagen que tenemos de esa persona. Para bien o para mal. Y muchas veces nuestro amor o nuestro odio dependen de ese último encuentro, sin contar con cada uno de los fotogramas con los que se construyó la película. A partir de ahora, ¿qué? ¿Cómo se supone que debo actuar? Hay muchas opciones, pero todas a medias. Ninguna será definitiva, ninguna conseguirá solucionar el problema. En ninguno de los casos me sentiré bien y con ninguna medida me restableceré de lo que está pasando. Si duermes, te arriesgas a tener pesadillas. Pero es imposible vivir sin dormir. Por lo tanto, todas esas opciones son falsas opciones. Aunque de alguna manera hay que comportarse. En el juego de la vida gana el que es feliz, aunque es posible que todavía a nadie le hayan dado el primer premio."

"Pero la quería. La quería por todas las cosas buenas que me había dado en esos meses de relación. Y deseaba que estuviera bien."

"Es increíble la cantidad de cosas que se te pueden pasar por la cabeza en menos de un segundo."

"Por desgracia, vivimos en un mundo en el que nos equivocamos y perdemos el rumbo más veces de las que deberíamos. Y una historia calca otra historia. Y un impulso sirve para crear otros impulsos. Demasiado iguales, demasiado comunes. Copiamos más lo negativo que lo positivo."

"Si he aprendido algo en los pocos años que tengo es que me quedan muchos años más por vivir. Aunque suene redundante. La vida es una cuestión de rachas. De rachas de todo tipo. Y si eliges el camino malo, siempre habrá tiempo de volver al bueno o de seleccionar otro camino más adelante. Puede que, esa vez, el camino sea mejor."

"No es fácil estar enamorado. Ellos eran la prueba de ello. Los dos llevaban muchos meses debatiéndose en un quiero y no puedo. Incluso estando con otras personas no dejaban de pensar en el otro. ¿Conseguirían por fin ponerse de acuerdo y darse una oportunidad? No lo tenía nada claro. Seguro que surgía alguna cosa que se interpondría de nuevo entre ambos."

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