“-Te echo de menos.
+Oye…
-Eras mi amigo. Además de serlo de él, eras mi más íntimo amigo y ahora ya no sé quién eres.”
“Él no intentó terminarle la frase. Y ella deseaba que la terminara. Después, durante años, deseó que la hubiera terminado, porque tal vez entonces él habría dicho algo inconveniente, y tal vez entonces ella no se habría apoyado en él y tal vez no le habría permitido que la abrazara. Pero, ay, Dios, cuánto echaba en falta que la abrazaran.”
“-¿Tienes frío?
+No mucho.
-Me parece que mientes.
+Solo un poco. Debería volver a mi habitación.
-Por el amor de Dios, si tienes frío, acércate al fuego. No te voy a morder.”
“Ella tendría que poner los límites. Porque él no sabía si sería capaz de hacer esa tarea.”
“-Pero yo te encontraré a alguien, así que no te preocupes.
+¿Estaba preocupado?”
“Entonces ella se echó a reír, lo que le calentó el corazón más de lo que debería. Siempre lograba hacerla reír.”
“-Cree lo que quieras, pero él jamás llegaría tarde a cenar aquí. Tiene un gran respeto por mi madre.
+¿Y cuánto te respeta a ti?”
“-No te atrevas a probar tus trucos conmigo. Sé cómo actúas. Siempre finges que nada importa, que el agua se desliza por tu espalda.
+Y se desliza por mi espalda. Y por la tuya también. Es simple ciencia, en realidad”
“Él era… bueno, le costaba definir exactamente qué era él para ella, pero entre ellos había un vínculo irrompible, y le parecía que cuatro años y miles de millas de distancia no habían hecho nada para disminuirlo.”
“Es mejor contigo aquí.”
“Por el amor de Dios, concédeles el mérito de tener un poco de inteligencia.”
“-Pero también pienso que eres tonto, y que eres voluble, y creo que en esta primavera vas a romper más corazones de los que yo podré contar.
+No es asunto tuyo contarlos.
-No, no lo es, ¿verdad? Pero voy a terminar contándolos de todos modos, ¿verdad?
+¿Y eso por qué?
-Porque no seré capaz de impedírmelo.”
“-Deberías casarte con ella, ¿sabes?
+Perdón, ¿qué has dicho?
-Cásate con ella. Creo que es algo muy sencillo.
+¿A quién te refieres, si puedo preguntarlo?
-¿De veras tenemos que jugar a esto?”
“-Lo siento.
+No pidas disculpas.
-No, claro que no, pero debería haber tenido más prudencia.
+Él debería haberse comportado.”
“Algo había cambiado esa noche. O tal vez no había cambiado nada, lo cual podría ser peor.”
“De repente, lo imposible se hizo inevitable.”
“Estuvo mal. Perdóname.”
“-Si no quieres casarte con ella, pues no quieres casarte con ella. Pero…
+Ella podría decir que no.
Pero bueno, santo cielo, si hubiera saltado sobre la mesa a declarar a gritos su amor por ella, no habría podido dejarlo más claro.”
“<<Qué alegría verte>>, podría decir, simulando que no había ocurrido nada entre ellos. O, <<Tienes que comprender que eso no cambiará nada>>, aun cuando todo había cambiado. O podría dejarse guiar por el buen humor y comenzar con algo trivial, por ejemplo, <<¿Te puedes creer qué tontería fue todo eso?>>. Aunque claro, dudaba que alguno de ellos lo hubiera encontrado tonto.”
“Preguntó, con la esperanza de que su visita tuviera algún motivo práctico. Porque si no lo había, quería decir que había venido por ella, y eso la asustaba de muerte.”
“-¿Te quedarás un tiempo?
+No lo he decidido. Depende.
-¿De qué?
+De ti.
-No seas tonto. Esta es tu casa. Puedes entrar y salir como te plazca. No tengo ningún control sobre tus actos.
+¿Eso es lo que crees?”
“Con cada palabra de él, ella se iba sintiendo más dueña de sí misma, menos incómoda. Y no era que deseara que él se sintiera mal; bueno, tal vez sí. Era justo, después de cómo había pasado ella esa semana. Pero encontraba un cierto alivio al saber que la incomodidad o violencia no era unilateral; que él había estado tan perturbado y estremecido como ella. O si no, por lo menos no había estado indiferente.”
“La mañana siguiente fue la peor que ella podía recordar de ese último tiempo. Lo único que deseaba era llorar, pero incluso eso le parecía imposible. Las lágrimas eran para los inocentes, y ese era un adjetivo que no podía volver a emplear nunca más para definirse a sí misma. Esa mañana se odiaba, se odiaba por haber traicionado a su corazón, haber traicionado hasta su último principio, y todo por un momento de perversa pasión.”
“Ella, que siempre se había enorgullecido inmensamente de su sangre fría, de su serenidad, se había convertido en una idiota tartamuda, mascullando tonterías como una loca de atar, aterrada ante la sola idea de enfrentarse al hombre que, estaba claro, no podía eludir eternamente. Pero si lograba eludirlo un día, se decía, eso ya era algo. Y en cuanto al mañana, bueno, ya se ocuparía del mañana en otro momento. Mañana, tal vez. Por el momento, lo único que deseaba hacer era huir de sus problemas. El valor, ya estaba totalmente segura, era una virtud muy sobrevalorada.”
“¿Es que no se podía contar con que un hombre se comportara como un canalla cuando importaba?”
“Nada pone a una mujer de peor ánimo que una buena paliza de desprecio por sí misma.”
“-Vamos entonces.
+La lluvia está amainando.
-En China, tal vez.
+Estoy muy bien.
-Vamos, por el amor de Dios, ódiame todo lo que quieras, pero no seas idiota.
+Es demasiado tarde para eso.
-Es posible, pero tengo un frío terrible y deseo estar en casa. Cree lo que quieras, pero en este momento siento mucho más deseo por una taza de té que por ti.”
“-¡Michael!
+Lamentablemente no lo has dicho en los tonos que te oí anoche.”
“-Al final no me contestaste anoche.
+¿A qué pregunta?
-Creo que te pedí que te casaras conmigo.
+No, no me lo pediste. Me informaste de que creías que deberíamos casarnos y luego explicaste por qué.
-¿Sí? Qué descuidado soy.
+No interpretes eso como una invitación a hacerme la proposición ahora.
-¿Y me vas a hacer desperdiciar este momento tan romántico? Muy bien. No te pediré que te cases conmigo. Olvidaré que un caballero insistiría después de lo que ocurrió…
+Si fueras un caballero no habría ocurrido.
-Éramos dos.
+Lo sé. Lo consideraré. Lo de casarme contigo. Pero no te daré la respuesta ahora.”
“Pero otra vez su mente estaba esclavizada por su cuerpo, y simplemente no tenía la fuerza para impedir la aceleración de su respiración ni los retumbos del corazón.”
“Tal vez era mala, y tal vez era una lujuriosa, pero no deseaba que eso acabara. No quería que acabara la pasión y tampoco quería, se veía obligada a reconocer, quedarse sin su compañía.”