"Vuelve a sonar el despertador.
Las farolas dejan de bostezar
y caen, rendidas, en un plácido sueño.
Los primeros rayos de sol
iluminan el que hoy será el primer día
del resto de la vida de alguien.
Los semáforos observan,
los maletines corren,
los edificios salen de su letargo
y algún rezagado llega a tientas a la almohada
sin darle importancia al tiempo.
Dos niños arrastran mochilas
y problemas que en un tiempo
entenderán que no lo son.
Un anciano observa el tráfico
y recuerda con nostalgia
el primer coche que le regaló su padre.
Una pareja desayuna besos
y otra monotonía.
Un adolescente entra nervioso al aula
y busca con la mirada a su adormilada reina.
Un joven prepara frente al espejo
el monólogo más importante de su vida.
Una joven se refleja en un escaparate
y, sin disimular el moratón de su ojo,
perjura que será fuerte.
Un hombre se despide de su esposa
y marca otro número al salir de casa.
Una mujer se despide de su esposo
y recibe la llamada de un número desconocido.
Alguien llora despidiéndose en el andén
y alguien llora reencontrándose en la terminal.
La ciudad ha despertado, y con ella
los sueños y las pesadillas.
Por eso hay quien sonríe cuando suena el despertador,
y por eso también hay quien murmura:
Cinco
minutos
más."
No hay comentarios:
Publicar un comentario